Más allá de la palabra o de la carne nadie comprende, pero adquiere otra dimensión. Una dimensión diferente, extraña, irracional para las pieles y los oídos acostumbrados al celo de lo lógico, o de las nuevas y tendenciosas maneras de (sobre)vivir. No advierten la otra mirada, la que se esconde tras el velo de la ignominia consecuente, sea causal o casual.No aprehenderé del hacer nervioso, cuasi epiléptico, de quienes cegaron de tanta luz, sin advertir que esta no es posible sin su otrora denostada opuesta: oscuridad…
2 comentarios:
el azar me ha traido a tu ventana y ha sido un placer asomarme a ella....enhorabuena navegante.
Hola... he encontrado por casualidad este blog tuyo, pinchando en el enlace de tu comentario..
Petons! (es asì, no?)
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