viernes, 30 de mayo de 2008

El desencanto (1976)


Después de re-visionar el excepcional documental "El desencanto" de Jaime Chávarri, me quedo con algunas reflexiones de uno de sus protagonistas, Leopoldo María Panero.
  • "En lo que he terminado es en el fracaso más absoluto. Lo que pasa es que yo considero que el fracaso es la más resplandeciente victoria."
  • [El colegio] "...es una institución penal en la que lo que nos enseña es a olvidar la infancia."
  • "En la infancia vivimos y después sobrevivimos."
  • "Yo no creo en esa entidad que se llama persona. Yo no creo en el "yo", en lo absoluto. Yo no creo en que marque la infancia, que marque... bueno, la infancia sí marca un poco, ¿no? No creo que marque la generación y que marque nada. Yo creo que uno puede cambiar perfectamente y que el espíritu del hombre es siempre libertad pura, porqué es pura vacuidad..."

martes, 27 de mayo de 2008


No nos engañemos, simplemente soy (fui, ¿seré?) realista...

Si viviese con el corazón abierto y los ojos cerrados se me consideraría un arma de destrucción masiva...



sábado, 24 de mayo de 2008


Se estrechó el cerco, y me quedé tan cerca, que me sentí lejos...

jueves, 22 de mayo de 2008

Nuevos planes, idénticas estrategias (Nacho Vegas)



"Parece ser que va a llover,
el aire aquí es más cálido", me dijo una mujer
de aspecto amable y peinado imposible
esta mañana en el ascensor. ¿Por qué nadie me iba a mentir allí?
Tal revelación me impidió dormir.
Tracé un ambicioso plan, consistía en sobrevivir.
Y mi voz era un imán, y así logré captar,
paseando por el Carrefour, a un ejército de un centenar.
Y nos reuniremos en los aeropuertos,
y al calor de una smoking-room en la que no entra aire ni luz
hablaremos del tiempo y acaso del gobierno,
y trazaremos nuestro magno plan, y a una estación sucederá otra igual.


Parece ser que fracasé,
mi rostro hoy no apareció por televisión.
Da igual, yo, como buen occidental,
sé nadar igual que un pez, un pez en un mar de mediocridad.
Casi claudiqué. Decían de mí:"con lo que hay dentro de ti, no estará nada mal si mañana estás aquí".
Y en la cama de un sucio hospital
continúo en soledad disparando como Kevin Ayers
a una luna llena, tan, tan llena,
que no, no puedo fallar, que no voy a fallar.


Y sé que no querrás volver a confiar en mí;
ya nadie confía en la energía nuclear después de lo de Chernobyl.
Pero el cielo, aún tan negro,
es nuestro cielo, es nuestro,y tengo un ambicioso plan, consiste en sobrevivir.


(Yo te quiero, y no, no he hecho
y sé que no haré jamás nada más real y nada más sincero.
Yo te quiero, y tengo un plan para los dos,
consiste en sobrevivir.)

lunes, 19 de mayo de 2008

Mario es...


Podría comenzar con una mentira, pero no lo haré...

Podría hacerlo al modo tradicional, por el principio, pero sucede que a veces el principio no es más que un burdo final...

Así que he decidido hacerlo a mi manera, que es de la única forma que sé.

Sólo puedo decir de mí que soy el quinto hijo de una familia de clase trabajadora, que llegó a esta ciudad a principios de los años setenta. Soy lo que por aquí algunos llaman un charnego (si por lo menos conociesen el significado de esta palabra, se darían cuenta de su error, pero eso no viene al caso, y no me desagrada la acepción errónea que ellos le quieren dar, por muy peyorativa que crean que es, a mí me produce un orgullo inmenso ser lo que soy...). Pero esta no es la cuestión, y desviarse del tema no es mi intención.

Treinta y un años me contemplan (casi treinta y dos), llevo veintiún años cobijándome bajo el mismo techo, encerrado por las mismas paredes, y no sé si sabría hacerlo en otro lugar. He de decir, eso sí, que siempre he querido poder, pero todo se me vuelve al revés, por lo que prefiero creer que de otra forma no sé...

Soy extremadamente reservado, opaco, se podría decir que oscuro (dejémoslo en gris), inmaduro... No sé si alguna vez fui capaz de desprender luz o ya nací con los plomos fundidos. Nunca me exigí más de lo que pude dar, y como de eso siempre anduve escaso, preferí no recibir más de lo aportado. Nunca me dio miedo aceptar que no soy capaz de acceder a ciertas cosas, que no merezco ciertos privilegios que lleva consigo el simple hecho de ser considerado un ser humano, que he llegado a odiarme hasta el extremo de no querer tener que respirar... Pero el tiempo me hizo ver todo desde un prisma distinto, no nací para actuar, ni para ser el protagonista de mi propia existencia, simplemente, no soy más que un mero observador sin derecho a réplica.

Alguien me preguntó una vez si sabía del significado del verbo amar. Pues que queréis que os diga, tal vez, y sólo tal vez, una vez "yo amé" pero sin llegar a "amar". No era posible un "nosotros nos amamos" y preferí mentir y buscar un "te olvidaré", pero nunca supe "olvidar". De eso ya han pasado muchos años, por lo tanto, prefiero no volver a hablar (ese verbo ya no forma parte ni del presente ni del futuro, se lo dejo al pasado aunque el tampoco lo supo gestionar)

Anduve buscándome, intenté encontrar todos los porqués a todo cuanto me rodeaba, intenté hacerme el valiente,... pero fracasé. De hecho, me gusta este término: fracaso, no me parece, ni mucho menos, algo negativo, simplemente de él se puede aprender una barbaridad.

Siempre anhelé la invisibilidad. Hay otras cosas que dicen ser más importantes, pero como ya dije, no a todo se puede aspirar, ni tan siquiera están a mi alcance. Por eso me río cuando me hablan de felicidad. No la sentí nunca cercana, ni tan siquiera apetecible, ni que pudiese formar parte de eso por lo que se merece luchar (de hecho, no me gusta esa palabra: luchar).

No sé si conseguiré alguna vez ser invisible, pero si sé lo que alcancé. Es algo parecido, aunque dispar. Soy un perfecto desconocido para los que comparten mi sangre, y una pequeña nada para los demás.

Será esta melancolía que me quiere en exclusiva... (si es así, deseo concedido, sin más)


sábado, 17 de mayo de 2008


"La existencia del alma es una anomalía de la vida"
Emil Mihai Cioran

lunes, 12 de mayo de 2008

Donde no hay, no se puede pedir...


“Marina me dijo una vez que solo recordamos lo que nunca sucedió. Pasaría una eternidad antes de que comprendiese aquellas palabras”


Extraído del libro "Marina" de Carlos Ruiz Zafón




Como cuando el maestro, aquellos a los que el respeto nos hacía temer, te preguntaba la lección, y no eras capaz de no estudiarla por el miedo a un golpe con aquella rígida regla de madera sobre los dedos...


No hacían falta las palabras, aquellos ojos lo decían todo, y los míos querían cegar, sin más intención que no volver a ver aquella mirada que me helaba. Sabíamos que aquellos silencios no eran una casualidad, por mucho que quisiéramos disfrazarlos con escusas que ninguno nos creíamos. Y sí, tenías razón cuando decías que no preguntaba, que evadía el tema... El verbo, en ocasiones, no es necesario para hallar respuestas, algunos no nacimos para actuar.


La decisión estaba tomada hacía tiempo, y lo sabíamos. El destino es implacable y, a priori, sabíamos que no tendríamos la ocasión de darnos una oportunidad.


Pero nada tiene sentido cuando se vive con el corazón en un bolsillo, intentando, a fuerza de despreciarlo, perderlo en cualquier rincón...




(...y que la corriente no arrastre mis recuerdos...)

viernes, 9 de mayo de 2008



"La melancolía es una manera, por tanto, de tener; es la manera de tener no teniendo, de poseer las cosas por el palpitar del tiempo, por su envoltura temporal. Algo así como una posesión de su esencia, puesto que tenemos de ellas lo que nos falta, o sea lo que ellas son estrictamente"


María Zambrano

martes, 6 de mayo de 2008

(Des)hechos inconexos...


Que ya han pasado tantos años y....
  • Sí, creo que a ti sí, y a ella, tal vez... Que no me ha vuelto a suceder, y que le rezo a un Dios en el que no creo para que no vuelva a pasar.
  • Me he prometido un millón de veces eliminar (erase, erase, erase, ...) pero no encuentro la tecla.
  • Desconfío de todo lo que se mueve y es capaz de razonar (y en lo primero que desconfío es en eso que me devuelve el espejo).
  • No le debo nada a nadie, y viceversa.
  • Me duele la calle y la evito en mayor medida.
  • No soporto el calor, ni que me miren, ni que me pregunten.
  • He perdido la costumbre de hablar, y lo que es peor, la de escuchar.
  • Sólo sonrío al darme cuenta que en la bañera cada vez hay más pelos, que los que se quedan en mi cabeza son cada vez más blancos, y que algunas arrugas ya arañan mi piel.
  • Que soy cada vez más huraño, más obtuso, más gruñón, ...

Y tantas cosas más...


sábado, 3 de mayo de 2008


"Me autodestruyo para saber que soy yo y no todos ellos"
Antonin Artaud

jueves, 1 de mayo de 2008

Ignoro...


No sé…
Esa es la única realidad que te puedo contar, sin atar palabras con doble nudo a la yema de mis dedos, sin ocultar más realidades tras el sombrío telón de acero que me distancia de mí…
No sé…
Nunca me atreví a desandar los tímidos y escasos pasos que me separaron de cualquier inicio y su irremediable final, jamás relegué de mi memoria a quienes juré no volver a recordar, ni a aquellos que debí olvidar…
No sé…
Si mañana habrá un Sol que ilumine los sórdidos senderos de una vida que me olvidé vivir, si volveré a confiar en aquellos que tal vez se atrevan a tenderme amablemente su mano, si volveré a huir a la hora de recoger los frutos de aquello que algún día pueda volver a cultivar…
No sé…
Ni como te van las cosas a ti, ni a ellos, ni a mí…
No sé…

…y seguiré sin saber…