viernes, 18 de septiembre de 2009

Será por eso que no te echo de menos...

Ha pasado ya tanto tiempo...
Guardo mis palabras en un cajón, donde nadie pueda encontrarlas, ni tan siquiera yo, cansado de su obstinada repetición.
Porque no me gusta compartir, sumar, enseñar, divagar a voz en grito, a los ojos de propios y extraños. Ni tan siquiera a los míos propios.
Como un ermitaño asceta que observa el devenir; cansado de vosotros, nosotros, de ellos, de ti y, sobre todo, de uno mismo.
Porque nunca dejé de creer, simplemente, jamás tuve una fe que poder perder.