
Hoy las calles de mi ciudad se vestirán de fiesta. Los floristas harán su agosto en abril, los libreteros harán de las calles y plazas una enorme biblioteca pública donde mercadear con la cultura. Los escritores (los buenos, los malos, los mediáticos, los infames,...) se darán a conocer, firmarán y promocionarán su obra a la puerta de alguna conocida librería o gran almacén (estos nunca faltan a su cita, la de ganar dinero a costa de incautos compradores, ni que sea durante un día, a base de cultura derramada sobre papel).
Y hoy, también...
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