sábado, 23 de agosto de 2008

Hasta la próxima...


Estoy buscando en el armario, entre los harapos, mi antiguo disfraz de bufón...
Desde ayer por la noche que no hago nada más que dar vueltas por el piso. Salgo de la habitación, paso por el comedor, del pasillo me acompaño hasta la cocina, miro en el fregadero, pero los platos no se limpian solos... da igual. Apago la luz de la cocina y voy al baño, todavía las toallas y la ropa sucia permanecen dentro del bidé, pero da igual. Me acerco hasta la otra habitación y espera la ropa para ser planchada y guardada, pero da igual...
Mi mente no está aquí, ha marchado setecientos quilómetros (quilómetro más, quilómetro menos). Llevo toda la tarde mirando vuelos, el AVE, pero es un lujo buscar un billete de urgencia cuando la economía es tan sumamente básica. Así que he decidido buscar alojamiento a los bichos que, de hecho, no son míos, intentaré poner un mínimo orden en el piso, intentaré tomármelo con calma y, a lo más tardar, el martes pongo rumbo en busca de mi mente...



[Algo no va bien, anoche mi madre empeoró bastante. Marcho, necesito verla a ella, a mi padre... necesito verme a mí...]

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buen viaje Mario... Mucha fuerza!

Un abrazo

Anónimo dijo...

Que se te haga corto el viaje y vuelvas contigo y con la tranquilidad rebosando los bolsillos.

Un besote y mucho animo.