
Incredulidad, la más absoluta incredulidad.
Ya se sabe, no respeta a nadie.
No volverá a ser lo mismo no volver a escuchar tu nombre en la grada, por la megafonía. El veintiuno, el capitán, el hombre de la sonrisa eterna. Ya se te echa de menos, y acabas de marchar...
Hasta siempre Dani.
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