viernes, 15 de enero de 2010

Vale...

Agotado, no hay otra forma de definir este estado.
La certeza, en ocasiones, es curiosa y se atreve, pero por qué se atreve es una incógnita que no debería ser sondeada, a pesar de ello, la curiosidad es más fuerte que la propia razón.
Ahora que lo sé...
Sí, parece irónico, parece una mentira de diseño, una estúpida sinrazón a la que me aferro con la única intención de volver a infectar la herida, esa herida que jamás he dejado cicatrizar.
Ahora que lo sé, aunque ya lo sabía.
¿Cómo estás?¿Te ha tratado bien la vida? No te quería marear, me imagino que te diste cuenta. Cada vez tengo más dudas, cada vez lo tengo más claro... Ahora que lo sé, no te molestaste en saberlo.
Me dejé humillar, machacar, destrozar... y no me arrpiento.
¿Qué querías?¿Qué esperabas de mí?
Lo sé, no venía a cuento, ha pasado tanto tiempo... pero entonces no estaba preparado; esas circunstancias que no te molestaste en intuir; es el justo precio a pagar por esa fea manía de protegerte, de no querer dañarte... Ahora que lo sé, guardaste siempre silencio.
Ahora que sé que nada quieres saber de mí, que no recuerdas mi nombre, quien soy, de donde vine, cuando me fuí, si alguna vez llegué a estar, si alguna vez fui.
Gracias por todo, que sabes (o no) fue nada para ti, pero para mí plenitud, sin más.
Me prometo no volver a derramar más lágrimas en tu nombre, promesa que no cumpliré como no sabrás.
Ahora que lo sé...


[Punzadas, lágrimas, silencio... Y volver, como siempre, a humillarme una vez más, será la costumbre, pero me duele . Gritaré en silencio, ya no me oirán. Seguiremos siendo sin ser, estando sin estar, dejando que los golpes caigan y duelan... y no quejarse más]

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