domingo, 19 de diciembre de 2010

Levedad de alto tonelaje...

Casi seguro que, objetivamente y mirado en perspectiva, no me faltan razones.
Hay cielos pesados, plomizos, pintados del gris espeso que hacen irrespirable el aire que acompaña sus putridos olores.
Se agrietan las manos, los pies son incapaces de soportar el peso, las ideas se tornan papel mojado; escrito en tinta del color de la ceniza; y el corazón deja paso a un extraño y minúsculo músculo deficitario de movimientos involuntarios y desacompasados.
Intentando darle un aparte a la razón, intentando secar demasiadas humedades. Demasiado salitre en las fisuras.


[...estado de sitio en el recuerdo. Demasiado peso para tan frágil estabilidad emocional...]

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