domingo, 26 de octubre de 2008

Porqué todo lo que empieza tiene un final... o... Del lado finito de cualquier historia...(cuestión de tiempo, al fin y al cabo)

Ahora, que ya debería haber vuelto del viaje, aquel que no inicié cuyo destino, paradojas de la vida, fue el mismo punto de origen. Ahora que ya se agotaron las últimas provisiones, que el cansancio hace mella, que las palabras yacen sobre un colchón de finos cristales, que no entiendo de perspectivas...
Y podría decir que fue la mala suerte, sino fuese porque no creo en la suerte en sí, no es más que la escusa más recurrente para esconder el propio fracaso (me niego a ocultar algo tan necesario como el fracaso). O podría echarle la culpa a los hados, sino fuese porque el destino no es algo que escrito esté, es más un camino que uno se crea, y yo no lo supe iniciar.
Será que no sé y ya es tarde para aprender.
Por eso, y sólo por eso...



[Con mi vieja chaqueta de pana, mis zapatillas marrones, mi barba de una semana y mi melancolía susurrándome al oído. Al compás de la lluvia, con paso lento y a la sombra de las húmedas paredes dejo, tras mi corvada espalda, esta calle de aire denso y palabras aletargadas... Sin mirar atrás, y sin volver a andar sobre mis huellas, aquí te quedas...
Sólo un hasta siempre, que no es más que el disfraz que utiliza esa preciosa y triste palabra de cinco letras...]

viernes, 24 de octubre de 2008

¿Y si es verdad?


Como sé que no existes, no me molesto en buscarte.

Detrás del espejo espero el momento, pero no sé cual es.

En mi lado del mundo me he dado cuenta que no nay cabida. No cabes tú, no quepo yo, no caben ellos. No tienen cabida ni los singulares, ni los plurales. En este mundo no se entiende que es un vosotros, o un ellos, ni menos, un nosotros.

A los cielos tristes les ruego cinco minutos de descanso, ni que sea para poder decir que: "echo de menos a los cielos tristes..."

[Ni es lunes, ni jodida falta que hace... Sigo sin creer en nadie (ni en mi mismo). Esto ya lo sabía yo, no me gusta la gente, ni en general ni en particular (con todos mis respetos)...]

sábado, 23 de agosto de 2008

Hasta la próxima...


Estoy buscando en el armario, entre los harapos, mi antiguo disfraz de bufón...
Desde ayer por la noche que no hago nada más que dar vueltas por el piso. Salgo de la habitación, paso por el comedor, del pasillo me acompaño hasta la cocina, miro en el fregadero, pero los platos no se limpian solos... da igual. Apago la luz de la cocina y voy al baño, todavía las toallas y la ropa sucia permanecen dentro del bidé, pero da igual. Me acerco hasta la otra habitación y espera la ropa para ser planchada y guardada, pero da igual...
Mi mente no está aquí, ha marchado setecientos quilómetros (quilómetro más, quilómetro menos). Llevo toda la tarde mirando vuelos, el AVE, pero es un lujo buscar un billete de urgencia cuando la economía es tan sumamente básica. Así que he decidido buscar alojamiento a los bichos que, de hecho, no son míos, intentaré poner un mínimo orden en el piso, intentaré tomármelo con calma y, a lo más tardar, el martes pongo rumbo en busca de mi mente...



[Algo no va bien, anoche mi madre empeoró bastante. Marcho, necesito verla a ella, a mi padre... necesito verme a mí...]

viernes, 22 de agosto de 2008

Tal vez...

Tal vez sea un momento de flaqueza

Tal vez sea este absurdo yo

Tal vez sea que mi debilidad quiere hurgar en mis entrañas

Tal vez sea este vacío infinito

Tal vez sea el olor a lluvia

Tal vez sea que no llega el olvido

Tal vez sea el estridente silencio

Tal vez sea su recuerdo

Tal vez sea la filosofía barata en que sustento mis ideas

Tal vez sea la pobreza del alma

Tal vez sea que tengo miedo

Tal vez sea el colchón

Tal vez sea que quiero y no puedo

Tal vez sea que puedo y no sé

Tal vez sea que...

Tal vez sea...

Tal vez...



[¿Días extraños? Tal vez. Hoy siento algo que nunca he sentido. En casi 32 años nunca sentí tal necesidad, o tal vez una vez, o tal vez... ya no lo recuerdo. No me importa admitirlo, tampoco lo puedo tener. Tal vez por eso lo digo aquí y ahora... pero necesito algo, algo que nunca he pedido, que nunca me dieron en los momentos que, tal vez, más lo necesité. Necesito un brazo sobre mis hombros. Un brazo, o un abrazo, pero sentido de verdad. Y más ahora que, tal vez, me estoy descosiendo de arriba abajo, por los lados, por dentro, por fuera... tal vez...]

miércoles, 20 de agosto de 2008

Al calor de un glaciar... (más allá de Groenlandia)

Hoy me quiero fundir, por eso, me acercaré a cualquier lugar que ofrezca una temperatura mayor de la que alberga mi estúpida estampa. Vayamos, pues, a Nuuk...


[Acabo de hablar por teléfono con ella. Se lo toma con humor y bromea, aunque a mi no me engaña, porqué me he dado cuenta de que estamos hechos de la misma pasta. Está asustada y no lo va a mostrar. Ahora comprendo que herencia genética me ha tocado por su parte.
Estamos a más de setecientos quilómetros de distancia, pero puedo asegurar que una parte de mí estará mañana con ella (una parte mayor de la que habitualmente resta suspendida a su alrededor).
Veremos que tal se les da a los hombrecillos de verde...]