sábado, 8 de agosto de 2009

Todo es mentira...


Incredulidad, la más absoluta incredulidad.

Ya se sabe, no respeta a nadie.

No volverá a ser lo mismo no volver a escuchar tu nombre en la grada, por la megafonía. El veintiuno, el capitán, el hombre de la sonrisa eterna. Ya se te echa de menos, y acabas de marchar...



Hasta siempre Dani.



jueves, 4 de junio de 2009

Huellas...


...unas las borra el tiempo, otras perduran contra viento y marea....

domingo, 17 de mayo de 2009


"-¿Quién nos desahucia?
-¡Qué pregunta! La vida. Nos ha creado enfermos y nos pide conservar la mente sana para reflejar la enfermedad. Y encima hay que pagarle cada mes. Es nuestra arrendataria."
Extraído del libro "Irse de casa" de Carmen Martín Gaite.


martes, 31 de marzo de 2009

viernes, 27 de marzo de 2009


- ¿No crees que deberías ir haciendo un pensamiento?

- ¿Perdona?

- Me refiero a que ya vas teniendo una edad.

- ¡Coño! eso ya lo sé, pero no entiendo a que te refieres...

- ¡Joder! ¿Cuántos cumples este año?

- Treinta y tres... ¿y eso que tiene que ver?

- Hombre, mira a tu alrededor, casi todos con los que has coincidido en tu niñez y juventud han hecho algo de provecho con sus vidas, sin embargo tú...

- ¡Sin embargo yo qué!

- Vamos, que no te lo tomes a mal, pero no tienes oficio, ni amigos, ni pareja, ni hijos... ¿no crees que es momento de intentar cambiar?

- Cambiar qué...

- Vamos... Digo yo... Por ejemplo, ¿cuándo tuviste pareja por última vez?

- ¡Joder! o sea que todo se reduce a eso...

- No, no me refiero a eso. Pero no me has respondido...

- Ya lo sabes, nunca. Nunca se me dieron bien las relaciones humanas. Se puede decir que soy un analfabeto emocional, ¡y a mucha honra!

- ¿Analfabeto emocional? tú lo que eres es gilipollas...

- Vaya, para llegar a esa conclusión no hacía falta esta conversación, con preguntarme: ¿eres gilipollas? yo te hubiese respondido sin tapujos: sí, lo soy.

- Siempre dando rodeos... Pero alguna vez te habrás enamorado, ¿no?

- Pues como todo el mundo, me imagino.

- ¿Y?

- Y qué...

- ¿Qué pasó?

- Nada.

- ¿Por?

- Porqué no merecía la pena...

- ¿Cómo que no merecía la pena?

- No merecía la pena hacerla perder el tiempo, no hay más...

- ¿Perder el tiempo?

- Sí, perder el tiempo. Eso que se ahorró...

- Definitivamente, ¡eres gilipollas!

- ¿Ves? puedo estar de acuerdo en que lo soy, pero en este caso, no se llama gilipollez, sino sensatez...

- ¡Bah! quien te entienda, que te compre...

- Pues si es así, me temo que voy a pasar toda una eternidad en venta...