domingo, 19 de diciembre de 2010

Levedad de alto tonelaje...

Casi seguro que, objetivamente y mirado en perspectiva, no me faltan razones.
Hay cielos pesados, plomizos, pintados del gris espeso que hacen irrespirable el aire que acompaña sus putridos olores.
Se agrietan las manos, los pies son incapaces de soportar el peso, las ideas se tornan papel mojado; escrito en tinta del color de la ceniza; y el corazón deja paso a un extraño y minúsculo músculo deficitario de movimientos involuntarios y desacompasados.
Intentando darle un aparte a la razón, intentando secar demasiadas humedades. Demasiado salitre en las fisuras.


[...estado de sitio en el recuerdo. Demasiado peso para tan frágil estabilidad emocional...]

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Cansado...

De las miradas ausentes de la gente
Del vertiginoso ritmo del día a día
Del devenir
Del largo etcétera...

domingo, 11 de julio de 2010

No te lo crees ni tú...

Una vez conocí a una persona que no hacía más que repetirme semejante frase: "La vida es maravillosa"...


[...pues que disfrute de la suya y, de paso, si se le hace poca, que venga a buscar la mía y le dé un aire, que a mí hace mucho que me sobra.]

lunes, 5 de julio de 2010

Creer...

Puedo asegurar que lo he intentado, aunque no lo parezca... No una, ni dos, ni tres... ya perdí la cuenta. Sigo en el empeño, lo prometo, aunque parezca mentira, aunque no me salga con el oficio.
Tomo notas en cuadernos gastados, nunca en un orden, nunca escribo en horizontal, me gusta más hacerlo en espiral. He prometido no cejar en el empeño, pero ya estoy cansado, demasiado cansado.
Voy comprendiendo, entendiendo, meciendo las verdades de las que aprendo que todo es una mentira tan sutil, tan maravillosa y espantosamente sutil, que prefiero cerrar los ojos y, a pesar de lo poco práctico que es vivir en la zona oscura de la historia, aprehender, diseñar, crear...
No es más que eso: crear. 
Creer es crear. 
Crear una mentira, adornarla, dibujarla, ceñirla, pintarla, sentirla, vivirla, matarla...

viernes, 2 de julio de 2010

El sentir incómodo de la palabra...

A veces es complicado explicar ciertas cosas... shhh... y aprende uno a callar.
Soy uno de esos tipos que se distraen contando cosas. No sabéis la cantidad de números y operaciones que albergo en mi cabeza. Sé los pasos de distancia que hay de mi casa al supermercado más cercano, a la panadería, a la esquina, a la parada de metro... a tu vida...
Desde hace unos años cuento también palabras. Sí, palabras, pero no de manera lógica, si es que la lógica está implicada en este empeño. No cuento las palabras que digo, o escucho, no. Mi tarea es ardua, complicada, laboriosa: cuento las palabras que no digo, las que callo, las que, al recorrer ese espacio indefinido que las hace viajar de mi cerebro a mi boca; tamizadas por la razón, el corazón y el sentido común; acaban muriendo en el filo de mis labios.