domingo, 27 de febrero de 2011

Ciclo...

Esperando inquieta, temblorosa, mirando, transparente y cristalina como eres, hacia el abismo.
Has recorrido un largo camino, surcado mares, ríos, cielos, tierras lejanas. Has sido alimento, deseo, medicina, anhelo.
Y ahí te ves, esperando el momento y con el único recuerdo de tu verde peregrinaje hasta el infinito que te separa del suelo. Ahora te inquieta, en el momento de la despedida, de tu desintegración más absoluta, pensar que, hasta hace un momento, eras más voluminosa, llena, fuerte, rápida, arrogante, inquieta, orgullosa.
¿Y si miras atrás? un rastro con lo que dejas, con lo que no ves, con aquello que a otros alimenta. Y el sol implacable te seca, te mengua y te regala su belleza invitando a propios y a extraños a admirar el fantástico manto de colores con el que te obsequia.
Ya no aguantas más, te precipitas, te deformas, aceleras, no hay marcha atrás...


...SPLASH...



... y vuelves, una vez despojada de todo artificio, a ser vida, al ciclo de la insolencia infinita...

3 comentarios:

eso que debe ser yo... dijo...

yo también quiero ser gota, y eso, cada día más, me agota...

Anónimo dijo...

...Cuando sepas convertirte en gota, dímelo a mí también. Yo te guardo el secreto ;)

Un beso M.

Anónimo dijo...

Muy descriptivo. Quizas podría aplicarse, lo mismo, a la vida humana. El mismo incio, el mismo final, pero siempre con una razón para vivir.