Son ciclos repetitivos, movimientos oscilantes, en espiral, que, tarde o temprano, vuelven a confluir en un mismo punto, aunque el tiempo sea otro, y las historias distintas, y los personajes completamente diferentes.
Mirando hacia otro lugar, con el miedo ahí, oportuno, para volver a recordar que las cosas no son lo que parecen, que los errores se repiten, que aquello que no está sujeto a la razón no es más que un incómodo pasajero que, tarde o temprano, reaparece y, como siempre, de forma cruel y bastarda.
NO, me niego, otra vez NO.
Y miro al cielo por no perderme en el abismo.
Toca correr, apretar los dientes, ser valiente, aceptar que aquello que es imposible no tiene otro camino que el de la verdad incómoda. Así que...

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