Mal momento.
No lo niego, ya me canso de que esas dos palabras sean como una definición y, ya por hastío, decidí dejar de quejarme amargamente en público. -"¡Qué tío más pesado!"- me repito con demasiada asiduidad a mi mismo.
Me canso tan pronto de todo y, si me pongo a analizarlo, ni tan siquiera sé si es virtud o defecto, aunque si he de decantarme, lo hago por la primera opción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario